|
Iglesia de San Vicente Mártir
Del siglo XVIII es la configuración definitiva del aspecto actual de Tocina. A principios de este siglo se percibe una evidente expansión, que venía fraguándose desde los últimos decenios del siglo precedente. Son muestras de una coyuntura favorable la construcción, entre 1703 y 1711, del templo parroquial, a expensas del entonces comendador, fray José de la Plata y Ovando; la iglesia de San Vicente Mártir, sobre el solar de una iglesia anterior, de la misma advocación y de un hospital para la atención de pobre y transeúntes, también sobre los restos de otro anterior ya en malas condiciones; la ampliación de las dependencias de la casa de la encomienda, cercana al actual edificio de la ermita de la Soledad, entonces en las afueras del núcleo urbano; y, dentro de aquellos edificios, la adquisición de numerosas piezas escultóricas y retablísticas, entre las que destacan, un espléndido retablo para el altar mayor de la iglesia de San Vicente Mártir y, aunque de mediados del XVII, un Cristo Resucitado y un grupo escultórico con Santa Ana y la Virgen niña, atribuidos a Juan de Mesa.
De interés artístico son los edificios de la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir y la ermita de Nuestra Sra. De la Soledad.
El primero, constituye en el aspecto exterior de su fábrica, al menos, un caso único en la comarca, quizás por la vinculación de esta localidad a una Orden Militar y Hospitalaria: la de San Juan de Jerusalén o de Malta. Edificio de gran proporción para el entorno en que se construye este portentoso edificio con la orientación Norte Sur, y disponiendo las calles del municipio en función de la espaciosa plaza que determina.
El edificio consta de tres naves separadas por pilares que sostienen arcos de medio punto. Su cubierta es de cañón en la nave central y de aristas en las laterales. Tiene tres portadas, dos laterales sencillas y una a los pies, centrada en la fachada que está rematada por dos torres gemelas, adornadas con azulejos polícromos, lisos y de cuenca. En el interior, el retablo del altar mayor- actualmente en restauración, es precursor por la temprana utilización de los estípites como elementos decorativos (se terminó de colocar hacia 1719); con dos cuerpos y tres calles, albergan las imágenes de los santos patronos de Tocina: San Océano, San Juliano, San Amiano y San Teodoro, en las calles laterales y en l central, en la parte superior, una escultura de San Juan Bautista, debajo, San Vicente y en sobre el sagrario, una Virgen de la Aurora, de magnifica ejecución. Hay también tres retablos de similar traza para las capillas del Sagrario, de Santa Ana y de San José, de principios del XVII, y tres retablos más, dos en la nave del evangelio, uno con un gran lienzo de la Divina Pastora, construido en 1741, gracias a los recursos obtenidos en la peregrinación que en dicha fecha realizaron los capuchinos del siglo XVIII; el tercero, en la nave del sagrario, dedicado al Cristo de las Ánimas, también de mediados del siglo XVIII, con un lienzo de gran proporción en el que representa la crucifixión de Jesús, sobre el que se ha colocado un crucificado de magnífica talla, quizás de mediados del siglo XVII, que da título al retablo.
|
|
|
|